Con permiso de Fernando: diálogos y esplendor del cuarteto de cuerda en el Madrid Ilustrado.

Nov 18, 2025

Lugar: Centro Cultural Fundación Unicaja de Málaga. Palacio obispal.
Evento: Concierto de cámara 
Programa: ‘Con permiso de Fernando. La música de cámara en el Madrid del XII Duque de Alba’
Intérpretes: Concerto 1700. Daniel Pinteño, violín 1; Fumiko Morie, violín 2; Isabel Juarez, viola y Ester Domingo, violonchelo.  
Fecha: 15 de Noviembre de 2025

Autor: Alejandro Fernández

© Cortesía de la Fundación Unicaja

Entre las actividades en torno a la exposición Mecenazgo y coleccionismo en la Casa de Alba, inaugurada a finales de julio pasado y que se extenderá hasta la primera quincena del mes de enero, se celebró en la antigua capilla del Palacio Episcopal —hoy sede del Centro Cultural Fundación Unicaja de Málaga— el segundo de los programas protagonizados por el conjunto de música antigua español Concerto 1700, liderado por el violinista malagueño e inquieto investigador Daniel Pinteño. Este programa completa, en un contexto musicológico informado, la recreación de un anterior titulado Fatto per il duque. Música para la casa de Alba, presentado en septiembre pasado.

En este segundo concierto, perteneciente a este pequeño ciclo musical, Con permiso de Fernando. La música de cámara en el Madrid del XII Duque de Alba ofreció un recorrido histórico y artístico por los albores del cuarteto de cuerda en la corte española. Evocó tanto el refinamiento del duque de Alba —en esta ocasión, con obras recopiladas por el duodécimo duque, Fernando de Silva y Álvarez de Toledo— como la vitalidad de otros grandes mecenas y compositores de la época: desde Pietro Nardini —maestro de Gaetano Brunetti y creador del primer cuarteto de cuerdas estable, como señaló Pinteño en los interesantes comentarios con los que ilustró el concierto— hasta Luigi Boccherini y Gaetano Brunetti, cuyos diálogos musicales llenaron de matices y contrastes la velada, sirviendo la antigua capilla como recreación del ambiente y la sonoridad de uno de los salones del Palacio de Liria.

El recital permitió sumergirse en los ambientes musicales de la Ilustración madrileña de la mano del conjunto Concerto 1700, centrado en el cuarteto de cuerdas, cuya frescura, elegancia y originalidad pusieron de relieve las estrechas relaciones entre los maestros italianos del siglo XVIII y los intereses musicales de las capillas nobiliarias españolas. Estas estaban especialmente vinculadas con la corte y relacionadas con los intercambios sociales, políticos, económicos y culturales con Italia a través del reino de Nápoles, sobre todo a partir del reinado de Carlos III y su esposa Bárbara de Braganza.

El Cuarteto de cuerdas n.º 2 de Pietro Nardini —considerado por el propio Leopoldo Mozart como el violinista italiano más perfecto por su técnica— abrió el recital con una página articulada en tres tiempos contrastantes, donde destacaron la elegancia y el refinamiento de una redacción cercana al estilo galante, que ya vislumbra los albores del Clasicismo.

Daniel Pinteño y Concerto 1700, en formación de cuarteto de cuerdas, continuaron el programa con obras de Gaetano Brunetti —músico favorito de Carlos III— y de Luigi Boccherini, quien había sido violonchelista del Cuarteto formado por Nardini antes de trasladarse a España como músico y compositor al servicio de don Luis de Borbón. Los cuartetos G 183 y G 188, que abren y cierran el Opus 22 del compositor italiano, articulados en dos tiempos, destacaron vivamente por la manera en que el autor hace dialogar los instrumentos en un estilo plenamente galante, especialmente en el tratamiento del violonchelo, al que no relega a un mero papel acompañante, sino que lo integra en un diálogo constante con el violín solista.

Dos cuartetos de cuerda de G. Brunetti —los L 158 y L 179— reflejan dos momentos distintos en la trayectoria compositiva del músico italiano, si bien el protagonismo recae en la figura del primer violín. Destacaron en su interpretación por Concerto 1700 el tono elegante, refinado y transparente, en el que no faltaron pasajes exigentes desde el punto de vista virtuosístico. Cabe reseñar el cuidado sentido dramático otorgado al Cuarteto L 179, que cerraba el concierto y en el que se deja entrever cierta intencionalidad emocional de Brunetti en un punto de madurez formal.

Concerto 1700, dirigido por Daniel Pinteño, se distinguió nuevamente por su rigor y sensibilidad en la interpretación del  repertorio hispano de los siglos XVII y XVIII. En esta ocasión, el conjunto volvió a abordar el concierto con instrumentos historicistas, apoyado en una cuidadosa investigación musicológica que trasciende la mera recreación de un pasado de clases sociales diferenciadas, cuyos gustos y maneras reforzaban su posición. Este elenco de obras logró combinar divulgación patrimonial y experiencia artística. 

Resulta especialmente valiosa la propuesta de Daniel Pinteño al recuperar obras poco frecuentadas —muchas de ellas ya registradas, como los cuartetos de cuerda de Boccherini, que verán próximamente la luz— y, sobre todo, por su capacidad para mostrar a través de la música y su contexto la sutil relación entre intérpretes y mecenas ilustrados. Así, la propuesta supuso una reivindicación del legado musical oculto en los archivos nacionales y un testimonio vivo de la riqueza y diversidad del patrimonio camerístico español.

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