Cool jazz en un día lluvioso

Mar 12, 2025

La Sylphide: entre lo terrenal y lo etéreo

© Foto de Javier de Riaño Echanove/Archivo Fundación Juan March

Lugar: Fundación Juan March
Evento: Miles Davis, Chet Baker y el cool jazz. Concierto dentro del ciclo Cien años de jazz
Intérpretes: Pepe Zaragoza Quartet. Pepe Zaragoza, trompeta. Alberto Palau, piano. Dario Di Lecce, contrabajo. Tico Porcar, batería.
Fecha: 7 de marzo de 2024

Por: Martín Pinillos Sáenz 

El Cool jazz como decía Fernando Ortiz de Urbina, encargado de hacer la clásica presentación previa al concierto, era ese jazz tranquilo que surgía del bebop. Un poco de ese jazz tranquilo, más cerebral, pero sin dejar de lado el sentimiento era lo que muchos en el público necesitábamos. Respirar algo de tranquilidad, en un Madrid bullicioso por naturaleza, es realmente gratificante.

No fuimos pocos los asistentes al concierto del Pepe Zaragoza Quartet. A pesar de la inclemencia e insistencia de la lluvia este pasado viernes, tanto el Auditorio como el salón azul estaban completos. La conferencia previa al concierto fue adecuada, situando al público entre las dos figuras principales de este concierto: Miles Davis y Chet Baker. Comenzado el concierto, quizás pareciese que el grupo estuviese algo frío por la calma con la que pareció empezar. Nada más alejado de la realidad. Realmente empezaron cool, tranquilos encima del escenario, analizando al público y realizando improvisaciones aparentemente sencillas que cada vez fueron a más. O como el trompetista quiso definir, «el cool jazz que aquí [en España] lo definiríamos como jazz guay».

Foto de Kazuo ota en Unsplash

© Foto de Javier de Riaño Echanove/Archivo Fundación Juan March

El momento más íntimo, y posiblemente para mí donde mejor se pudieron expresar los músicos fue con My Funny Valentine. Comenzó el tema Dario Di Lecce, contrabajista, con un magnífico solo improvisado, al que se uniría el trompetista, Pepe Zaragoza. El tema de Richard Rodgers permitió al grupo realizar unos magníficos solos en los que demostraron su maestría técnica, musical y melódica en el arte de improvisar. Quiero destacar también la calidad interpretativa de Love for sale en la que la base armónica del piano, extraída de la versión de Miles Davis, hace que el precioso tema que caracteriza a la canción sobresalga aún más. 

Considero que el público fue demasiado tímido en muchos de los solos que demostraron un gran virtuosismo, especialmente con Tico Porcar, batería del grupo. Como Fernando Ortiz de Urbina y Pepe Zaragoza dieron sus definiciones del cool jazz, yo también quisiera reflejar la mía, hablando de un jazz virtuoso. Lejos de la imagen virtuosística que tenemos grabada, hablaría de una técnica enfocada en hacer fácil lo que parece difícil. Y realmente el Pepe Zaragoza Quartet consiguió con una aparente calma realizar grandes solos sin grandes aspavientos.

El concierto claramente marcado por la reivindicación de dos grandes figuras del jazz como lo fueron Miles Davis y Chet Baker acabó precisamente con un bis, que nada tenía que ver con el hilo conductor de la velada. Fue un tema compuesto por Pepe Zaragoza que demostró que, además de venerar y disfrutar de los grandes éxitos de dos hitos del cool jazz, también se puede descubrir a nuevos músicos y temas. Larga vida al cool jazz.

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