Graindelavoix: polifonía creada de cero

Nov 4, 2024

Foto de Kazuo ota en Unsplash

Foto: Kamil Kopania (Warsaw 2010)

1 CD. 73’
Año 2024.
Intérpretes: Graindelavoix
Solistas: Teodora Tommasi, Florencia Menconi (sopranos); Andrew Hallock (alto); Albert Riera, Gabriel Belkheiri, Marius Peterson (tenores); Tomàs Maxé, Arnour Malfliet (bajos). Dirección: Björn Schmelzer. 
Producción: Carlos Céster, GlossaMusic

Por Albert Mena

La formación Graindelavoix es una de las mayores sorpresas musicales de las últimas dos décadas, por su (milagrosa) consistencia estilística, por la rigurosa calidad de los álbumes publicados los últimos 18 años y por su habilidad para encontrar los matices que expresan las intenciones de los compositores interpretados, desde el volumen dedicado a la música coral de Ockeghem en 2006 que otorga, por ejemplo, a la Missa Caput un aire de privacidad e intimidad de enorme fuerza vertical, elevando el mensaje de la humildad individual a la belleza del arte colectivo. Algunas críticas del momento mencionaban que las voces no sonaban empastadas y que sus personalidades concretas no fluían hacia un sonido polifónico colectivo. Poco se imaginaban que, 18 años después, este sería uno de los rasgos característicos de la formación, y que precisamente uno de los trabajos de Björn Schmelzer al frente del grupo sería el de curar las voces de las integrantes para enriquecer con timbres, efectos y humanidad unas obras que tradicionalmente habían sido interpretadas con una falta de color sorprendente. 

Decía el compositor Joan Magrané que la formación gozaba de una calidad técnica y expresiva sensacional, antes y después de que presentaran una obra suya (Miserere mei Deus) en el Auditori de Barcelona, junto a los Tenebrae Responsoria de Gesualdo. Éstos, grabados en 2020, fueron otro paso más en la consolidación estética de Schmelzer y su(s) equipo(s), dando un protagonismo excepcional a los timbres de cada intérprete, pero sin perder de vista el sonido global. Este álbum lo abre una de las voces que más años han acompañado a Graindelavoix, Marius Peterson, tenor de instrumento más que reconocible, capaz de ofrecer arrebatos dramáticos de épica considerable y que lo llevan a la primera línea, así como también habilidoso para contribuir a las líneas harmónicas de conjunto. Solo hace falta comparar lo que ofreció otro genio de la interpretación barroca contemporánea, Philippe Herreweghe, y su Collegium Vocale Gent, en 2013, para darse cuenta del enorme trabajo conceptual y musical de los Graindelavoix para revolucionar la construcción dramática de la obra y permitir asomarnos a los abismos de la expresión, por ejemplo, en Tristis est anima mea con los ritmos, las líneas descendientes, los juegos de definición, los sfumati.

El último disco de la formación es Ex Nihilo. Polifonía más allá del orden de las cosas que cuenta con una de las voces que más ha acompañado a Graindelavoix, la del bajo belga Arnout Malfliet, así como dos de las voces femeninas incorporadas en los últimos años, la de Florencia Menconi, mezzosporano argentina afincada en Basel o Teodora Tommasi, soprano e instrumentista italiana. Todas son ejemplos tanto del virtuosismo individual que traen las integrantes al conjunto como del trabajo de Schmelzer para canalizarlo bajo una visión única y de enorme alcance. Un ejemplo lo encontramos en la dolorosa belleza del Vox in Rama de Bernardino de Ribera, con las voces al unísono que crean un color aterciopelado, cargado de emoción, al que se le añade textura mediante agilidades que no rompen el conjunto, timbrando los cambios de vocales con mayor o menor aire y haciendo aparecer y desaparecer las consonantes para enfatizar y dar empuje al viaje emocional de la pieza. Exquisita. 

Si la música es esencialmente un trabajo de colaboración, en Graindelavoix la expresión musical es la explosión individual dentro de la unidad colectiva. También el trabajo de grabación y edición ha evolucionado bajo la producción ejecutiva de Carlos Céster con la productora y distribuidora GlossaMusic. Y no se puede obviar el trabajo divulgativo de Schmelzer, ofreciendo en podcasts y artículos su visión del historicismo, las lecciones aprendidas de estudiar figuras como Nicolás de Cusa y la filosofía y el pensamiento de la Europa a lo largo de la historia de la música. Es en vivo donde la llama de Graindelavoix brilla con más fuerza, ya que las decisiones de las intérpretes y la belleza del trabajo de Schmelzer se unen para crear un sonido de calidad exquisita, de trinos y texturas sublimes, de volúmenes regulados hasta lo imposible. Si tienen oportunidad, no se lo pierdan.  

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