
© Foto: Rafael Alcaide Archivo: Orquesta de Córdoba
Lugar: Córdoba. Gran Teatro
Fecha: 24-01-2025.
Evento: Concierto sinfónico
Programa: Concierto para marimba y orquesta. “El jardín de Baco”, de L. Palomo y Sinfonía nº 6 en Fa Mayor, Op. 68, de L. v. Beethoven.
Intérpretes: Orquesta de Córdoba. Solista: Conrado Moya, marimba. Dirección: Salvador Vázquez.
Autor: Alejandro Fernández
Con el sugerente título La música es un todo, el maestro Daniel Barenboim reflexionaba en este interesantísimo ensayo sobre la disociación de la sociedad actual entre el contenido artístico y el compromiso ético y social de la música y también el compromiso del intérprete. Ideas que atravesaban los presupuestos musicológicos en el sexto de los programas de abono de la Orquesta de Córdoba este pasado fin de semana.
En el programa de este último encuentro figuraban dos páginas distanciadas en el espacio temporal -más de dos siglos de música- y sin embargo íntimamente entrelazadas no sólo en la continuidad de la música como arte; sino también en la vinculación del pensamiento de dos artistas que inciden en las mismas ideas a pesar de esa aparente distancia.
Lorenzo Palomo y su Concierto para marimba y orquesta, íntimamente ligado ya a la ciudad de Córdoba especialmente en su orquesta, comparte con Beethoven la preocupación por la pérdida de identidad del hombre moderno especialmente en lo relativo a la primigenia creadora de la Naturaleza inmutable y la vez transformadora, adhiriendo un estrato más de reflexión de la mano de la ética y la estética en lo que entendieron ambos compositores como: la misión de un músico.
Pero para que exista música el pautado no basta, la partitura es simplemente el negro sobre blanco de anotaciones que sólo adquieren forma y sentido en el instante en el que se convierten en sonidos intencionados ordenados al amparo del ritmo, la armonia, el contrapunto… Elementos que definen la forma del discurso especialmente a partir de Beethoven y su idea de la música absoluta.
Realizar un ejercicio de proyección es siempre necesario para tomar perspectiva y valorar, en este caso, la evolución que el conjunto cordobés ha ido asentando en las últimas temporadas. La Orquesta de Córdoba vive una primavera musical que se aprecia tanto en la factura artística de las obras en programa, como en la altura musical de las batutas e intérpretes que se asoman al escenario del Gran Teatro, como ocurriera el pasado viernes que contó en el podio con su director titular el maestro Salvador Vázquez, y la marimba de Conrado Moya, toda una autoridad del instrumento dentro y fuera de España. Músico de primer orden comprometido artísticamente pero también consciente del compromiso social y transformador de la música.
Estrenado en 2017 para guitarra y orquesta, la versión definitiva para marimba -según palabras del maestro Lorenzo Palomo- se obra en la oscuridad de la pandemia gracias al trabajo conjunto de Conrado Moya y el maestro. No se trata de una mera trasposición de la guitarra a la marimba sino un vehículo cuajado de música, cercano y que invita a reflexionar al oyente e incluso a asumir ideas y conceptos universales que nos distinguen como sociedad sensible y conectada.

© Foto: Rafael Alcaide Archivo: Orquesta de Córdoba
Construido en un sólo tiempo de carácter rapsódico, distintos segmentos contrastantes se suceden sobre dos planos: la riqueza sonora de la marimba, por un lado, mientras la orquesta desarrolla ambientes sugerentes de marcado sentido evocador en la que no faltan menciones brahmsianas, el color de Falla o el tamiz de la escuela española de música. Y todo, como expuso rotundamente Conrado Moya en su lectura de El jardín de Baco, sobre elementos rítmicos y melódicos construidos en torno a un lenguaje que, si bien bebe de la tradición española, son tratados desde una perspectiva contemporánea apoyado en un sensible despliegue técnico (con numerosos pasajes comprometidos) pero sobre todo sensible artísticamente ahondando en la idea de cercanía que flota en la obra de Lorenzo Palomo.
Escrita y estrenada en paralelo a la Quinta Sinfonía, la segunda parte de este último abono de la Orquesta de Córdoba estuvo protagonizada por la conocida como Pastoral de la Sexta beethoveniana. El músico de Bonn no realiza aquí una síntesis del repertorio de honda tradición, sino que se sirve de este legado para realizar una reflexión mucho más profunda de lo que Beethoven entiende como la misión de artista. Los elementos y materiales que conforman esta sinfonía están al servicio de un discurso de calado como así firmaron profesores y el maestro Salvador Vázquez.

© Foto: Rafael Alcaide Archivo: Orquesta de Córdoba
Cabe destacar el brillante papel de las maderas a lo largo de toda la sinfonía y donde el empaste de la sección añadió solidez a la lectura con la concurrencia necesaria de las cuerdas comandadas por el trabajo realizado de su concertino añadiendo densidad, color y forma a la Pastoral. En este sentido el trabajo realizado por el maestro Vázquez deambuló por una línea dinámica y dramática medida.
Fué clave la exposición del primer tiempo solar y expansivo que se relaciona con la serenidad que destila el segundo capítulo antes de abordar los tres últimos tiempos que necesariamente aparecen soldados para ahondar en la idea de inmanencia, de repetición de patrones donde nuevamente Beethoven invita a reflexionar sobre el sentido del hombre, en este caso su papel dentro de un orden natural.
Versión de irreprochable factura que sigue añadiendo interés entre los aficionados y reporta un altísimo nivel artístico al conjunto andaluz gracias a la serenidad que está aportando la batuta de su titular, tanta como para merecer peregrinar hasta el Gran Teatro.
