
© Foto: Rafa Alcaide
Lugar: Gran Teatro, Córdoba.
Formato: Concierto sinfónico
Intérpretes: Adolfo Gutiérrez Arenas, violonchelo. Dirección: Salvador Vázquez. Orquesta de Córdoba
Programa: Concierto para violonchelo y orquesta en re menor, de E. Lalo y Sinfonía nº 3 en Fa Mayor, Op. 90 de J. Brahms.
Fecha: 08-05-2025
El penúltimo de los programas de abono de la Temporada de conciertos de la Orquesta de Córdoba no sólo ha puesto a prueba la madurez artística del conjunto cordobés, sino que además será recordado por la prueba de gestión y resolución de incidentes en el que se ha visto implicada la orquesta con una posible cancelación de abono encima de la mesa y que la marca Orquesta de Córdoba tuvo que dar respuesta adecuada y segura.
Con todo, la rápida actuación de la gerencia de la orquesta y los servicios de prevención tanto del Gran Teatro como del conjunto fueron capaces de sobreponer el gravísimo incidente y llevar a término con altura artística la irresistible propuesta musical que el maestro Salvador Vázquez reservaba para este penúltimo encuentro con dos escuelas centroeuropeas en los atriles, fundamentales para definir el largo camino de la música occidental hasta nuestros días.
Un nuevo juego de espejos bajo el título Universo romántico centró la atención de este último abono, con el francés E. Lalo y su concepción del concierto solista, y la escuela germana encarnada por J. Brahms en el punto más alto de madurez artística y técnica que representa su tercer trabajo sinfónico, la Op. 90. Música absoluta en la línea trazada por Beethoven, resuelta desde dos visiones opuestas si bien complementarias dentro de un núcleo común denominado Romanticismo.

© Foto: Rafa Alcaide
Seis años separan (1877-1883) la redacción del Concierto para violonchelo y orquesta del francés de origen español E. Lalo de la Sinfonía en Fa Mayor de J. Brahms y es precisamente la contemporaneidad de ambas páginas las que destacan el intenso hervidero de ideas, planteamientos formales y artísticos que dominaron Europa en el último tercio del ochocientos. En el caso que nos ocupa, al considerar en perspectiva la visión del concierto para solista de E. Lalo éste propone al espectador una obra de alma romántica, emotiva y estructuralmente sólida sobresaliendo la arquitectura musical y la magistral relación que establece Lalo entre solista y orquesta.
Dos ideas muy presentes en la primera lectura en abono de la Orquesta de Córdoba con la complicidad del Francesco Ruggeri (1673) del chelista español Adolfo Gutiérrez Arenas y la conducción del maestro Salvador Vázquez quien en última instancia ha debido asumir la responsabilidad artística de este abono ante la cancelación, una semana antes, de Teresa Riveiro como batuta invitada. Articulada en tres capítulos contrastantes, la versión defendida por A. Gutiérrez se distinguiría por su solidez técnica ante la exigencia formal del compositor que condiciona el enfoque artístico que deben asumir solista y orquesta sobre un plano de continuos equilibrios que se aprecian desde el tiempo de apertura hasta la sección final del concierto.
La versión ofrecida por Adolfo Gutierrez estuvo en todo momento iluminada por la claridad de ideas en la exposición y ataque de las mismas, pero especialmente en la serenidad con la que el chelista español las resuelve. Así, de un primer movimiento contrastado sobre dos temas en el intermezzo central, Gutiérrez destiló una emisión bien facturada en continuo diálogo con las dinámicas dibujadas por el maestro Vázquez y la precisión de las distintas secciones, con especial responsabilidad entre cuerdas y maderas. Sin duda, uno de los grandes momentos del concierto. El tiempo de cierre sirvió a solista y conjunto para dar respuesta a las tensiones planteadas en los tiempos anteriores con la decidida expresividad y refinamiento con la que la Orquesta de Córdoba viene aflorando desde el comienzo de temporada.
Escrita en el verano de 1877 la Tercera Sinfonía en Fa Mayor, Op. 90 protagonizó la segunda parte del abono. Música absoluta, carente de todo programa y sin más elementos constructivos que la forma, la armonía y el sentido dramático, en ocasiones heróico, que imprime Brahms en la partitura donde los temas populares manejados por el músico en el caudal temático contrastan con aquellos más elaborados que parecen vaticinar el sinfonismo mahleriano.

© Foto: Rafa Alcaide
Lectura comprometida de atriles y batuta que se apreciaba en la concisión de las entradas, el empaste entre secciones y el control de la emisión a pesar de las carencias acústicas del espacio escénico que es por otro lado, una de las promesas incumplidas con la Orquesta de Córdoba. Si la coherencia formal dominaría la lectura de la formación al descender en el desarrollo de los cuatro tiempos que estructuran la sinfonía el allegro de apertura sirvió a profesores y maestro para desplegar los distintos elementos que dan sentido circular a la partitura, especialmente al entender su concepción arquitectónica como un continuo punto de referencia especialmente sensible en los comprometidos tutti, modulaciones y timbres.
De los tres temas del primer movimiento, en el andante del segundo, Brahms opta por un tiempo rapsódico donde nuevamente dinámica y tímbrica definirían la lectura del tiempo que precede al enmarcable poco allegretto del scherzo, uno de los grandes instantes del gran repertorio y que puso a prueba el músculo de las cuerdas graves, especialmente los cellos, trompa solista y maderas.
La serenidad y elegancia con la que la dirección del maestro S. Vázquez dotó al movimiento marcó un contraste suficiente en la exposición del allegro de cierre donde, nuevamente, tres grupos temáticos dominan el capítulo y condicionan sensiblemente el desarrollo dinámico hasta el punto de condicionar la reaparición del motivo de apertura dando sentido de unidad formal a toda la sinfonía. Finalmente, cabe destacar que los profesores de la orquesta manejaron artísticamente a las mil maravillas la “puesta en escena” de la partitura, logrando un importante éxito.
