
© E. Moreno Esuibel – Teatro Arriaga
Lugar: Teatro Arriaga (Bilbao)
Evento: Zarzuela
Programa: Mari-Eli de Jesús Guridi
Intérpretes: Mari-Eli, soprano. José-Mary, tenor. Telesforo, barítono. Fernando Latorre, bajo. Christopher Robertson, barítono. Julen García, barítono. Lara Sagastizabal, Iñaki Maruri, Mitxel Santamarina, Ugaitz Alegria, actores. Dirección musical: Jon Malaxetxebarria. Dirección escénica y diseño de escenografía: Calixto Bieito. Sociedad Coral de Bilbao, Enrique Azurza, director. BOS, Bilbao Orkestra Sinfonikoa.
Fecha: 30 de abril y 1 de mayo de 2025.
Autor: Martín Pinillos Sáenz
Mientras el público terminaba de sentarse y la orquesta ocupaba su lugar, después de haber protagonizado una protesta en la puerta del Teatro Arriaga, dos señoras ataviadas con abrigos comenzaron a hablar a todo volumen. Encarnando de manera cariñosa el estereotipo de dos amigas de un pueblo de Bizkaia que se acercan a Bilbao, presentaban al elenco completo de Mari-Eli. Así comenzaba la recuperación de esta zarzuela de Jesús Guridi, que había caído en el olvido tras su última representación en este mismo teatro en 1941.
En una ciudad donde la zarzuela es como una estrella fugaz, hacer además una apuesta valiente resulta todavía más arriesgado; sin embargo, la dirección artística de Calixto Bieito fue un acierto. Esta zarzuela vino acompañada de un cambio radical en el libreto de Carlos Arniches y Eloy Garay. Estas dos señoras, que comenzaban hablando minutos antes del comienzo de la función, encarnadas por Mitxel Santamarina e Iñaki Maruri, y el dueño de un bar, Ugaitz Alegría, condujeron toda la zarzuela para sustituir los diálogos de los cantantes. Hacían presente el metateatro, ya que participaban como público o en la escena, o ambas cosas a la vez. La puesta en escena, minimalista pero con una gran simbología, tuvo una dirección impecable y grandes momentos que quisiera destacar: la procesión de una virgen en representación de la «entrega» del padre de Mari-Eli a su prometido, las proyecciones que llevaban al sencillo escenario a distintos lugares de la geografía bilbaina y la tormenta de botellas de agua que teñían de azul el escenario a la vez que llovía (literalmente) sobre el escenario.

© E. Moreno Esuibel – Teatro Arriaga
La BOS, bajo la dirección de Jon Malaxetxebarria, supo sacar tema a tema todas las referencias a la música popular vasca que Guridi compuso sin perder un ápice de frescura y profundidad musical. A esto hay que sumar la dificultad de tener la orquesta sobre el escenario, lo que se tradujo en una mayor riqueza musical con una calidad impecable. Aunque, en ciertos momentos, pudo llegar a eclipsar a los solistas. El trío amoroso compuesto por Andrea Jiménez, Botond Odor y Gexan Etxabe llevó la calidad interpretativa aún más allá en muchos momentos. Cabe destacar a Botond por el aria que cantó tras la (figurada) tormenta, convaleciente en el suelo, y que hizo saltar más de una lágrima, lo que le valió un merecidísimo aplauso por parte del público.
Una última destacada referencia: la Sociedad Coral de Bilbao, dirigida por Enrique Azurza. Todos sus componentes rindieron el mayor y mejor de los homenajes a Guridi, antiguo director, recuperando su música y ofreciendo una interpretación magnífica. Se mostraron dóciles y majestuosos tanto en el canto como en la actuación. Desde bailes o representaciones estáticas (al más puro estilo de las cariátides), hasta cantos desde distintos palcos del teatro hicieron que la zarzuela fuese todavía más divertida y musicalmente magnífica, sin perder nunca la calidad coral y sin abusar en ningún momento de un sonido estridente.

© E. Moreno Esuibel – Teatro Arriaga
Pocas veces se ve una estrella fugaz al mirar un cielo estrellado, más en las ciudades donde la contaminación lumínica impide ver más allá de los grandes fogonazos de luz. Pero les prometo que, quien suscribe, vio varias el pasado jueves: la apuesta por la zarzuela –en una ciudad que casi la ha olvidado– y el atrevimiento de una puesta en escena valiente con una musicalidad magnífica. Solo queda desear unos precios más bajos, con una mayor financiación pública, y que se mantenga esta ambición por apuestas artísticas y musicales de la calidad que se vivieron los pasados 30 de abril y 1 de mayo.
