
Lugar: Teatro Cervantes (Málaga)
Evento: Gala Lírica Programa I de la Temporada 2025-2026 Orquestra Filarmónica de Málaga.
Programa:
I
Preludio e Intermedio, de Le villi, Giacomo Puccini
‘Donna non vidi mai’, de Manon Lescaut, Giacomo Puccini
‘Patria oppressa’, de Macbeth, Giuseppe Verdi
‘Sola, perduta, abbandonata’, de Manon Lescaut, Giacomo Puccini
Intermezzo, de Cavalleria rusticana, Pietro Mascagni
‘Don, din,don… suona vespero’, de Pagliacci, Ruggero Leoncavallo
‘Tutto parea sorridere’, de Il corsaro, Giuseppe Verdi
‘Vissi d’arte’, de Tosca, Giacomo Puccini
‘Fuoco di gioia’, de Otello, Giuseppe Verdi
‘Già nella notte densa’, de Otello, Giuseppe Verdi
II
Intermedio, de la Leyenda del beso, Reveriano Soutullo y Juan Vert
‘Bella enamorada’, de El último romántico, Reveriano Soutullo y Juan Vert
Coro de románticos de Doña Francisquita, Amadeo Vives
‘No corté más que una rosa’, de La del manojo de rosas, Pablo Sorozábal
Preludio de El tambor de granaderos, Ruperto Chapí
‘No puede ser’, de La taberna del puerto, Pablo Sorozábal
‘De España vengo’, de El niño judío, Pablo Luna
Zamacueca chilena de Los sobrinos del capitán Grant, Manuel Fernández Caballero
‘Caballero del alto plumero’, de Luisa Fernanda, Federico Moreno Torroba.
Intérpretes: Ainhoa Arteta (Soprano) Josep Bros (Tenor) Dirección musical: José María Moreno Valiente dirigiendo a la Orquesta Filarmónica de Málaga y al Coro de Ópera de Málaga (dirección Pablo Guzmán).
Fecha: 9 y 10 de octubre de 2025.
Por: Jorge Muñoz Bandera.
La Gala Lírica celebrada en el Teatro Cervantes de Málaga trascendió con holgura la mera sucesión de arias y fragmentos orquestales para convertirse en una travesía emocional y estilística de profundo calado. La apertura del programa, con el Preludio e Intermedio de Le villi de Puccini, sirvió como umbral sonoro hacia un universo de emociones contenidas. Josep Bros abordó Donna non vidi mai con su característico timbre luminoso y un fraseo de cuidada musicalidad. Aunque en ciertos pasajes agudos se percibió una ligera tensión en la emisión, el tenor catalán compensó con una dicción nítida y una expresividad honesta, que conectó con el público desde la autenticidad.

Foto: Mercedes Panadero Lerma
Ainhoa Arteta, por su parte, ofreció una lectura profundamente conmovedora de Sola, perduta, abbandonata en la que su registro medio brilló con especial intensidad. La soprano desplegó un dominio técnico admirable, especialmente en los reguladores dinámicos, coronando la escena con pianissimi de exquisita fragilidad. Otro de los momentos más sobrecogedores de la primera parte fue, sin duda, la interpretación de Arteta del aria Vissi d’arte. La soprano abordó esta plegaria íntima con una intensidad emocional que trascendió lo meramente vocal, para convertirse en un acto de confesión escénica. Su fraseo, de musicalidad refinada, supo sostener el equilibrio entre la contención y el desgarro, sin caer en el exceso ni en la afectación.
El Coro de Ópera de Málaga tuvo su momento de lucimiento en Patria oppressa (Macbeth), donde la afinación precisa, la homogeneidad de las voces y una articulación dramática contenida evocaron con sobriedad el dolor colectivo de los oprimidos.
La orquesta, por su parte, alcanzó momentos de gran intensidad expresiva en el Intermezzo de Cavalleria rusticana y en el vibrante Fuoco di gioia de Otello, destacando por su control de los tempi, su empaste entre secciones y su capacidad para sostener el pulso dramático sin caer en el exceso.
El dúo Già nella notte densa, también de Otello, cerró la primera parte con una química escénica palpable entre Arteta y Bros. La fusión de sus voces en los pasajes más íntimos fue uno de los momentos más sublimes de la noche, con Moreno Valiente sosteniendo la tensión armónica con pulso firme y una sensibilidad que rozó lo camerístico.

Foto: Mercedes Panadero Lerma
Ya en la segunda parte, el Intermedio de La leyenda del beso y el Preludio de El tambor de granaderos permitieron a la orquesta desplegar su versatilidad tímbrica, con especial protagonismo de los metales, brillantes y seguros y una percusión precisa que aportó carácter y color.
Bella enamorada y No puede ser fueron interpretadas por Bros con una línea vocal cuidada y un fraseo teatral que supo conjugar lirismo y dramatismo. Su interpretación de No puede ser fue ovacionada con justicia, gracias a una proyección generosa y una entrega escénica que llenó el teatro de emoción.
Ainhoa Arteta ofreció una versión delicada y profundamente evocadora de No corté más que una rosa en la que supo conjugar la sencillez melódica de Sorozábal con una hondura expresiva que trascendió lo anecdótico. Su voz, de timbre cálido y aterciopelado, se deslizó con naturalidad por las líneas melódicas, acariciando cada frase con un legato envolvente y una dicción que respetó la prosodia del texto sin perder musicalidad.
En la siguiente romanza interpretada por la soprano vasca vimos cómo se adueñó del De España vengo con una mezcla irresistible de coquetería, gracia y poderío vocal. Su dominio del estilo zarzuelero se evidenció en la naturalidad con que abordó los cambios de carácter, en su dicción cristalina y en su capacidad para conectar con el público desde la autenticidad expresiva.

Foto: Mercedes Panadero Lerma
El número final, Caballero del alto plumero, fue un cierre festivo y vibrante donde el coro brilló por su energía, su coordinación y su contagiosa vitalidad escénica.
El entusiasmo del público, palpable y creciente, encontró respuesta en dos bises memorables: el dúo de El Gato Montés, abordado con brío y complicidad escénica por Arteta y Bros, y el célebre brindis de La Traviata, convertido en un encuentro lírico compartido con la voz como deleite. Estos regalos finales sellaron la velada con un gesto de gratitud y plenitud musical, dejando en el aire la resonancia de una noche que fue, en todos los sentidos, de las que abren caminos.
