
Novela histórica publicada a finales del 2025 por Martín Llade, una de las voces más reconocidas de la música clásica en España (Radio Clásica, RTVE), mezclando en esta obra su conocimiento musical con una narrativa de suspense e historia. La novela es un thriller histórico que se sitúa en dos planos temporales. El eje central es la relación entre la música y el poder, específicamente durante el ascenso del nazismo en Austria y la creación del primer Concierto de Año Nuevo en 1939, acontecimiento de cuya retransmisión para RTVE se ocupa el autor desde el triste fallecimiento de José Luis Pérez de Arteaga en 2017. La historia explora los orígenes oscuros del Concierto de Año Nuevo, concebido originalmente como un instrumento de propaganda nazi bajo el amparo de Goebbels. Mezcla figuras reales (como el director Clemens Krauss o el compositor y mentor de este, Richard Strauss) con personajes de ficción que se ven atrapados en las intrigas políticas del Tercer Reich. El «horror» de la guerra y la persecución se entrelazan con la belleza de los valses de Strauss, planteando si la música puede ser un refugio o una máscara para la barbarie. Se le puede definir como un libro de «luces y sombras» que humaniza a los grandes genios de la música mientras expone sus debilidades morales ante el totalitarismo.
Martín Llade ha explicado en diversas entrevistas que la novela nació de su propia labor de investigación para las retransmisiones del Concierto de Año Nuevo en RTVE, profundizando en las actas de la Filarmónica de Viena y en la historia del Winterhilfswerk nazi (Auxilio Social de Invierno). El autor se sintió fascinado por la paradoja de cómo una música tan alegre y «despreocupada» sirvió para lavar la imagen de uno de los periodos más negros de la humanidad. Decidió usar la ficción para «rellenar los huecos» de la historia oficial, creando una narrativa que funciona como un homenaje a la música y, a la vez, como una advertencia sobre el uso del arte por parte de la política. Uno de sus objetivos es profundizar en la figura de Clemens Krauss (1893-1954), uno de los directores de orquesta más influyentes y controvertidos del siglo XX. Austriaco de pura cepa, amigo íntimo de Richard Strauss y poseedor de una elegancia técnica envidiable, su nombre ha quedado ligado para siempre a la Filarmónica de Viena. Dirigió los teatros de ópera más importantes (Viena, Berlín, Múnich). Fue un especialista absoluto en la música de Richard Strauss (quien le dedicó la ópera Capriccio, cuyo libreto escribió el propio Krauss). Su carrera alcanzó el cénit durante el Tercer Reich y aunque nunca se afilió al partido nazi, fue un estrecho colaborador del régimen y amigo personal de Joseph Goebbels, lo que le permitió ascender a los puestos más altos de la cultura germana, mientras otros colegas eran perseguidos. Tras la Segunda Guerra Mundial se le prohibió dirigir hasta 1947, a causa de su proximidad al nazismo. Una vez rehabilitado, tras demostrarse su implicación (junto a su segunda esposa, la soprano rumana Viorica Ursuleac), en la ayuda a ciudadanos/as de origen judío, recuperó su puesto al frente del Concierto de Año Nuevo hasta su muerte en 1954. Tras la anexión de Austria por la Alemania nazi (Anschluss. 1938), Hitler quería borrar la identidad nacional austriaca y es cuando Krauss, junto a la Filarmónica, propuso este concierto para resaltar la «vienesidad» a través de los valses de los Strauss. Joseph Goebbels vio en la música ligera y optimista de la familia Strauss el vehículo perfecto para la propaganda de «fuerza a través de la alegría» (Kraft durch Freude). Servía para elevar la moral de las tropas y de la población civil en los inicios de la guerra. Él fue quien estableció la estructura que conocemos hoy: un programa dedicado casi exclusivamente a la familia Strauss y una interpretación llena de ese rubato vienés (un ligero retraso en el segundo pulso del vals) que nadie manejaba como él.
Para profundizar en la atmósfera de la novela, el autor ha creado una playlist en plataforma digital que no es solo una selección de música «bonita», sino un recorrido por la tensión entre la belleza del vals y el contexto narrativo. El eje central es, como no, la Familia Strauss. Al girar la novela en torno al primer concierto de 1939, las piezas clave son las que Clemens Krauss seleccionó para «unificar» el espíritu austriaco bajo el mando nazi, mientras que otra parte la componen los compositores «ideológicos» como Richard Strauss (ajeno la familia homónima) o Wagner. La «Cara B» serían los compositores «perseguidos»: Paul Hindemith, Mahler, Alban Berg, Viktor Ullmann… La playlist asimismo propone grabaciones históricas de la propia Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Clemens Krauss entre 1940 y 1944, para que el lector pueda escuchar exactamente el mismo sonido (incluyendo sus crujidos de época) que describe la novela.
El estilo narrativo de Martín Llade consigue que la erudición musical no sea un muro, sino una alfombra roja para el lector. Su escritura es, ante todo, evocadora, melómana y profundamente humanista. Llade traslada su faceta de locutor a la página. Tiene un estilo fluido y rítmico, casi musical. Sus frases suelen tener una cadencia que busca atrapar al lector como si le estuviera contando al oído una historia en la radio. Utiliza el detalle curioso o el dato oscuro para humanizar a los «semidioses» de la música. Juguetea con el suspense, manteniendo una tensión constante entre la belleza de la creación artística y la crudeza de la realidad humana. Su léxico es rico y elegante, pero siempre está al servicio de la emoción: el puente perfecto entre la musicología y la novela de consumo de alta calidad.
El último concierto de Viena es una obra imprescindible para quienes vean el concierto cada 1 de enero y quieran conocer «la cara B« de la tradición.
