
Título: Pyotr Ilyich Tchaikovsky
Autora: Galina Sizko.
Traductora: Victoria Fernández Samodaeva.
Evento: Presentación de libro, recital piano.
Lugar: Auditori Casal (Creixell. Tarragona)
Obras: Tchaikovsky, Respighi, Rachamaninov
Intérprete: Eva Medvedko, piano.
Presentadora: Victoria Fernández Samodaeva,
Fecha: 25/04/2025
Editorial: Revista Poética.
Von Meck Foundation – von-meck.org
Autor: Luis Suárez
Galina Sizko (1953, URSS) Es musicóloga y graduada del Conservatorio de Minsk, Unión Soviética. Ha estudiado la vida, historia y legado de P.I Tchaikovsky desde 1976. Actualmente ocupa el cargo de metodóloga e investigadora senior en la Casa-Museo Tchaikovsky en la ciudad de Klin, Rusia. En sus libros, la autora cita extractos de los diarios personales del compositor y de docenas de cartas dirigidas a diferentes corresponsales en distintos momentos.
La “von Meck Foundation”, dirigida por Denis von Meck, descendiente directo de Pyotr Ilyich Tchaikovsky y uno de sus principales divulgadores a nivel mundial, se dedica a promover el conocimiento sobre la vida y obra del compositor. Lo hace a través de conferencias, seminarios web y actividades educativas centradas en la historia de la filantropía. Además, colabora con festivales de música, concursos y publica libros históricos relacionados con Tchaikovsky y su célebre mecenas, Nadezhda von Meck (1831 – 1894).
Nos encontramos ante un nuevo estudio, diferente, sobre la figura del genio musical ruso, a través de un anecdotario adentrándonos en su figura más íntima. Primera entrega de una serie de ensayos sobre el mismo (a base de traducciones en primicia, hasta entonces nunca realizadas). La segunda entrega prometida será sobre las creencias del compositor. Nos abre la puerta a los vínculos personales, las amistades y los lazos familiares que marcaron profundamente su vida, mostrándonos al genio y su inagotable sensibilidad. Galina Sizko, en su texto, despliega una panorámica de la cultura y sociedad rusa de los siglos XVIII, XIX y principios del XX, trazando personajes y episodios que dieron forma al contexto en el que Tchaikovsky creó su música inmortal. A través de testimonios históricos y documentos inéditos, se revela aquí al compositor en toda su autenticidad. Una obra imprescindible para los amantes de la música y de la historia cultural rusa, quienes se adentrarán en el círculo humano y genuino que fue parte de la vida del querido Tchaikovsky.
Piotr Ilych Tchaikovski (1840 – 93) fue el autor de algunos de los temas más populares de toda la música clásica. No fundó ninguna escuela, no ideó nuevos caminos ni métodos de composición, y buscó pocas innovaciones en sus obras. Sin embargo, la fuerza y la fuerza comunicativa de su mejor música la elevan a la categoría de clásica, aunque carezca de la audacia formal y la sofisticación armónica que se encuentran en las composiciones de sus contemporáneos, Brahms, Wagner y/o Bruckner. Fue el singular encanto melódico y su estilo identificativo, lo que, ya sea en sus obras hizo que la música resultara familiar a primera vista. Por algo es uno de los más queridos de la historia de la música.

© Foto de Luis Suarez
Tras la presentación del libro siguió un recital de piano a cargo de la joven pianista siberiana, Eva Medvedko; que continua su perfeccionamiento en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú y la Escuela Superior de Música Reina Sofía, Madrid.
Las piezas para piano solo de Tchaikovski son una parte relativamente desconocida, aunque ingente de su producción, en comparación con las Sinfonías, los Conciertos, las Óperas y/o los Ballets. Mas no obstante son populares sus Estaciones; doce piezas para piano solo, cada una relativas a casa mes del año. Cuando el compositor se comprometió a escribirlas, que se publicaron en una revista mensual, su ayuda de cámara tuvo que recordarle cada mes cuándo era el momento de componer una nueva pieza. Simplemente no quería pensar en ello más de un día al mes. Sin embargo, se trata de una música encantadora, llenas de poética, estados de ánimo según el clima de cada época eslava. Solo se llegaron a interpretar un puñado de estas, por desgracia (se podría decir) para el personal, ya que muchas de las piezas cobran una nueva e intensa vida en la recreación de Medvedko, pasando de meras piezas de salón sin sustancia, a una música realmente encantadora y disfrutable. Cuando la sensibilidad de compositor e intérprete se unen surge la magia, dejando que los detalles aparentemente espontáneos de la escritura de Tchaikovski se manifiesten.
La reputación de Ottorino Respighi (1879-1936) se basa en sus magistrales orquestaciones tras ser discípulo en Rusia de Rimsky-Korsakov. Respighi tiene una facilidad para la melodía que funciona incluso sin adornos. Si bien sus Seis piezas para piano (1903-05) no son obras maestras, están bien construidas y son cautivadoras. La interpretación de Medvedko permiten escuchar la estructura subyacente de la música con mayor claridad y apreciar el uso que Respighi hace de su material temático, con un toque delicado y un tono expresivo.
Termina el recital con algunos de los geniales Études-Tableaux de Rachmaninov, algunos de ellos orquestados por su admirador Respighi, mediante la fuerza de su virtuosismo, sensibilidad, intensidad y poesía, transformando esta dispar colección de los Op. 33 y 39, en una declaración artística convincente. La interpretación de la talentosa pianista permite que cada una brille individualmente y las une para crear un todo mayor que la suma de las partes. Lo mismo podría decirse de todas las interpretaciones aquí presentadas. Estas piezas vibrantes deberían ser escuchadas por cualquier persona interesada en Rachmaninov o en la gran interpretación pianística.

© Foto de Luis Suarez
