Autor: Alejandro Fernández
Notas a medio tono se acerca a la decimonovena edición del Concurso Internacional de Piano de Campillos que se celebra gracias al esfuerzo, entre sus mentores, de su director artístico, el profesor y pianista Juan Lago junto al también profesor y solista, el maestro Antonio Ortiz, quienes, una edición más, acompañarán a un selecto tribunal de marcado corte internacional, encargado de seleccionar a los ganadores de esta última edición.
«Tu corazón y el mío cantan sobre las piedras cuando la noche oculta los rugidos de fieras»
José María Hinojosa, Unidos por la luz
En el interior de la provincia de Málaga, hacia el noreste, en la Comarca del Guadalteba —donde la llanura se extiende como un lienzo de silencio esperando ser pintado— existe un lugar entre olivos, campos de trigo y humedales donde la música no solo se escucha, sino que echa raíces. Hablamos de Campillos, un municipio malagueño que, desafiando toda lógica, se convierte cada año en una de las referencias internacionales del piano. Este año, el Concurso Internacional de Piano de Campillos alcanza su 19ª edición, consolidándose como un milagro cultural que habría fascinado al mismísimo hijo predilecto de estas tierras, el poeta surrealista José María Hinojosa Lasarte.
El paisaje sonoro: un milagro de diecinueve años
Es imposible pisar Campillos sin sentir la presencia de Hinojosa. El poeta de la Generación del 27, precursor del surrealismo en España, describió estos campos con una sensibilidad onírica, hablando de la «candela del cielo» y del gañán que devana el «ovillo de la tierra». Hoy, ese paisaje de calma y horizontes abiertos se ve acompañado, cada diciembre, por una tormenta de teclas blancas y negras, un sueño que es la suma de muchos esfuerzos y en el que todo un municipio se vuelca en su organización.
Lo que Hinojosa hizo con la palabra —romper la realidad para encontrar una verdad más profunda—, lo hace este concurso con el entorno rural: rompe el estereotipo de que la excelencia musical clásica está reservada a las grandes capitales. En Campillos, el piano dialoga con el viento de la llanura, creando una sinestesia que solo los asistentes al concurso pueden comprender.
Llegar a la decimonovena edición no ha sido una tarea fácil para un evento de estas características y que es una vuelta más a una simple propuesta de festival de música que hubiera sido lo esperado. La apuesta por este concurso, sin embargo, ha alcanzado altísimas cotas de solidez y prestigio con la consiguiente exigencia técnica y apoyo económico máxime para un municipio de poco más de 8.000 habitantes. De este modo, los años, la madurez y, especialmente, la constancia han hecho que lo que comenzó como una apuesta modesta se haya transformado en una cita ineludible en el calendario pianístico internacional.
La retrospectiva de estos casi veinte años nos habla de una resiliencia admirable. Las dificultades han sido muchas: desde la logística de traer pianos de gran cola hasta la gestión de alojamientos y la financiación en tiempos de crisis. Sin embargo, la originalidad de Campillos radica en su atmósfera. A diferencia de otros concursos más conocidos e importantes, aquí se respira cercanía. Los concursantes a cuyas semifinales llegan un número de ochenta concursantes sobre unas ciento veinte solicitudes, son acogidos por un pueblo que se vuelca con el evento, convirtiendo el certamen en una fiesta propia. Durante varios días se van realizando las distintas audiciones que desembocan en la gran final que tradicionalmente tiene lugar el ocho de diciembre en el que los finalistas cuentan con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Málaga.
La arquitectura del éxito. Un escenario global en el corazón de Málaga
Este edificio musical se sostiene sobre dos pilares fundamentales de proyección internacional. Por un lado, la dirección artística de Juan Lago. Su visión ha sido la brújula que ha guiado el concurso hacia la excelencia, insistiendo en jurados de prestigio y en un nivel de repertorio que no admite medianías. Lago ha logrado que Campillos suene en los conservatorios de Moscú, Nueva York y Shanghái.
Por otro lado, la figura clave de Antonio Ortiz. El pianista campillero, Catedrático de Piano en el Conservatorio Superior de Música de Málaga y miembro habitual del jurado, representa el nexo perfecto entre la tierra y la academia. Ortiz es la prueba viviente de que el talento puede germinar en cualquier parte. Gracias al compromiso y la implicación de Juan Lago y Antonio Ortiz se garantiza que el concurso mantenga un estándar pedagógico y artístico de primer orden.
Para la inminente cita, prevista entre el cinco y el ocho de 2025, se espera nuevamente la concurrencia de 80 participantes seleccionados y procedentes de los cinco continentes. Durante estas jornadas se hace habitual ver cómo jóvenes talentos de Corea del Sur, Estados Unidos, Rusia o Italia pasean por las calles de Campillos, partitura en mano, mezclados con la vida cotidiana del pueblo.
El nivel artístico de los participantes y el jurado que será el encargado de llegar a un fallo definitivo es tan alto que el proceso de selección se ha vuelto muy competitivo en el mejor sentido de la palabra. Solo los elegidos llegan a las fases finales, y el público, educado tras casi dos décadas de escucha, sabe reconocer la genialidad y el potencial al instante.
Para esta decimonovena convocatoria, el jurado estará formado por profesionales del piano de prestigio internacional como Yukiko Akagi (Japón), Nikita Fitenko (EE.UU.), Juan Lago (España), Albert Mamriev (Alemania), Antonio Ortiz (España), Wolfram Schmitt-Leonardy (Alemania) y Micah Yui (Canadá). La dirección artística del certamen recae, desde su creación, en el pianista campillero Juan Lago, ganador de prestigiosos concursos como Valsesia-Musica y A. Scriabin en Italia, así como de los certámenes Compositores de España y Ferrol en España, entre muchos otros. Su trayectoria internacional le ha llevado a ofrecer conciertos y clases magistrales en Europa, Norteamérica, Asia y Oriente Medio.
Presidente Juan Lago, España. Conservatorio José Iturbi, Valencia, España. Escuela Superior Musical Arts Madrid, España.
Yukiko Akagi, Japón. Concurso Internacional de Piano Maria Canals, Barcelona, España.
Nikita Fitenko, EE.UU. Catholic University of America, Washington, EE.UU.
Albert Mamriev, Alemania. Music Academy Neue Sterne,Hannover, Alemania.
Antonio Ortiz, España. Conservatorio Superior de Música de Málaga, España
Wolfram Schmitt-Leonardy, Alemania. Hochschule für Musik und Darstelende Kunst Mannheim, Alemania.
Micah Yui, Canadá. Colburn School, Los Ángeles, EE.UU
Ecos de la edición anterior y mirada al futuro
Aún resuenan en la Iglesia Parroquial de Santa María del Reposo —sede habitual de la gran final— los aplausos de la pasada 18ª edición de 2024. En aquella ocasión, el estadounidense Charles Berofsky se alzó con el primer premio tras una interpretación magistral del Concierto para piano nº 3 de Beethoven, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Málaga. El podio lo completaron, ex aequo en el segundo lugar, la pianista china Wenjia Guo y el ruso Philipp Lynov, demostrando la diversidad geográfica y estilística que caracteriza al certamen. En la edición pasada, ningún pianista español alcanzó a rozar la final por lo que la organización incluyó una distinción especial al mejor pianista español clasificado, galardón que recayó en el pianista Juan Elvira Márquez.
Es vital reseñar que este engranaje no funcionaría sin un apoyo institucional firme. El Ayuntamiento de Campillos y su Concejalía de Cultura han entendido que este concurso es su mejor embajador. A ello se suma el respaldo imprescindible de la Diputación de Málaga que permite que la Orquesta Sinfónica de Málaga acompañe a los finalistas, elevando el estatus de la competición a la categoría de «concierto de gran formato». Pero, sobre todo, es el apoyo del pueblo de Campillos lo que dota al concurso de su alma. Una comunidad que entiende que, durante unos días, el centro del mundo musical pasa por su casa.
Como plato fuerte de las distintas fases del concurso, los tres pianistas mejor valorados por el jurado ofrecerán un concierto para piano y orquesta junto a la Orquesta Sinfónica de Málaga bajo la dirección de José Luis López Antón, cuya presencia continuada en Campillos ha contribuido de forma decisiva al crecimiento y consolidación del certamen. La primera fase del concurso se celebrará los días 4, 5 y 6 de diciembre, mientras que la semifinal está prevista para el día 7.
El piano flamenco de Andrés Barrios sonará también en la final de esta nueva edición del Concurso Internacional de Piano de Campillos durante las deliberaciones del jurado y antes de conocer a los ganadores de esta nueva edición marcando un contrapunto con el repertorio defendido a lo largo de la competición. La sonoridad del piano de A. Barrios se caracteriza por una fusión muy personal entre una sólida base clásica, el lenguaje armónico y rítmico del jazz y la esencia de los palos flamencos, que traslada al teclado con un gran sentido del compás y de la improvisación y convierte el instrumento en un espacio de diálogo entre tradición y vanguardia, donde la melodía cantable y la complejidad rítmica conviven con naturalidad.
Fases del Concurso
4 de diciembre
-. 11:30 Acto de Apertura: Presentación y Concierto en la Plaza de España.
-. 15:00 – 21:00 Comienza la Primera Fase.
5 de diciembre
-. 15:00 a 21:00 Primera Fase
6 de diciembre
-. 10:00 a 14:00 pausa 16:00 a 20:00 Primera Fase.
Lectura del resultado durante la cena ofrecida por el Restaurante La Perdiz.
7 de diciembre
-. 10:00 a 14:00 pausa 16:00 a 20:00 Semifinal
Tras la deliberación, lectura del resultado.
8 de diciembre
-. 17:00 Actuación de los tres finalistas junto a la Orquesta Sinfónica de Málaga.
-. 19:30 Actuación del pianista Andrés Barrios.
-. 20:00 Acto de Clausura: Ceremonia de Entrega de Premios.
El Concurso Internacional de Piano de Campillos es un ejemplo de cómo la música clásica puede revitalizar y proyectar internacionalmente a un municipio. De cara a esta 19ª edición, Notas a medio tono recomienda a los aficionados acercarse hasta Campillos, no solo por la música, sino por la experiencia de ver cómo el surrealismo de Hinojosa cobra vida: un piano de cola en medio de la llanura andaluza, tocado por las mejores manos del futuro.
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