El latido del bel canto: pasión y bravura en el Donizetti más vivo.

Jun 2, 2026

©Carlos Diaz/Teatro Cervantes

Lugar: Teatro Cervantes de Málaga
Evento:  Ópera (XXXVII Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga).
Programa:  La fille du régiment, ópera cómica en dos actos de Gaetano Donizetti, con libreto en francés de Jules-Henri Vernoy de SaintGeorges y JeanFrançoisAlfred Bayard. Estrenada en la OpéraComique de París el 11 de febrero de 1840.
Intérpretes:  Marie: Rocío Pérez; Tonio: Juan de Dios Mateos; Sulpice: Javier Franco; Marquesa de Berkenfield: Marina Pardo; Hortensius: Luis Pacetti. Orquesta Filarmónica de Málaga; Coro Titular del Teatro Cervantes de Málaga – Intermezzo. Dirección musical: Salvador Vázquez. 
Fechas:  22 y 24 de mayo de 2026

Por:  Jorge Muñoz Bandera

La lectura musical de La fille du régiment, que cerró la XXXVII Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga, mostró una comprensión ajustada del bel canto de Donizetti sustentada en decisiones técnicas y expresivas precisas: bajo la batuta de Salvador Vázquez la concertación se definió por un control riguroso del tempo, una articulación milimétrica del fraseo y una atención escrupulosa a la prosodia francesa, lo que permitió un legato sostenido y una emisión proyectada sin forzar la máscara vocal. Los tempi se calibraron, ágiles y marciales en los tutti militares, elásticos y respirados en las arias líricas; los rubati se emplearon con mesura y la agógica se manejó para preservar la pulsación interna y la coherencia dramático-musical. La orquestación primó la transparencia tímbrica: las maderas perfilaron los diálogos con la voz, las cuerdas sostuvieron un legato homogéneo y los metales aportaron un brillo marcial. La concertación evitó rupturas tímbricas entre recitativo (accompagnato) y aria y priorizó la respiración musical y la prosodia sobre el mero efectismo, logrando continuidad expresiva y restituyendo la integridad estilística del compositor.

En lo vocal, Rocío Pérez (como Marie) ofreció emisión equilibrada y coloratura integrada: centro sólido, tesitura homogénea y ascensos al sobreagudo con apoyo de diafragma; su legato, control del portamento y manejo del vibrato reforzaron la prosodia francesa. Todos estos elementos le ayudaran a ir rodando su Marie en futuras producciones. Juan de Dios Mateos ofreció un Tonio de notable proyección y musicalidad: la célebre cabaletta y (el célebre) «Ah! mes amis» se resolvieron con emisión franca, afinación estable y control del fiato, lo que posibilitó matices dinámicos y una línea cantabile que sostuvo la tensión dramática sin recurrir al histrionismo. En definitiva, su Tonio combinó potencia y musicalidad, ofreciendo una interpretación equilibrada que sostuvo el pulso dramático y contribuyó de forma decisiva al éxito global de la función. Javier Franco, en Sulpice, aportó un centro baritonal redondo, emisión cubierta cuando la partitura lo exigía y dicción clara que favoreció la inteligibilidad del texto; su fraseo, de legato sostenido, equilibró la comicidad con la nobleza vocal necesaria para el contrapunto afectivo. Marina Pardo delineó una marquesa de grave asentado y color; Luis Pacetti resolvió un Hortensius preciso y rítmico. El Coro, dirigido por Pablo Moras, funcionó como bloque homogéneo: afinación estable, emisión compacta y articulación exacta, sostén imprescindible de los ensembles y los tutti. La función restituyó la doble naturaleza de la obra, virtuosismo belcantista y eficacia teatral, mediante la coherencia entre emisión, colocación, fraseo y concertación; cuando estos elementos confluyen, Donizetti recupera su vigor expresivo. 

La XXXVII Temporada Lírica cierra como un ciclo de solvencia artística y coherencia estilística, que priorizó la respiración musical y la calidad vocal; para la próxima temporada se espera mantener ese equilibrio entre tradición y riesgo, potenciar el repertorio lírico y apoyar nuevas voces y propuestas sin renunciar al rigor interpretativo.

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