
Como solía decir Serge Diaghilev, el empresario creador de la fusión de música, danza, vestuario, puesta en escena y publicidad que fue La Consagración de la Primavera, esta obra fue la que cambió para siempre y por completo la forma de escribir y escuchar música. Aunque fue un fracaso en su estreno en 1913, fue rehabilitada triunfalmente en 1914 como pieza de concierto. Si bien la versión para dúo de piano eliminó necesariamente los aspectos coloristas y los efectos instrumentales de la partitura, sí conservó los aspectos melódicos, armónicos y, sobre todo, rítmicos. Sin los colores instrumentales, la obra suena aún más brutal, incluso violentamente rítmica. Las intrincadas texturas, los ritmos complejos y la violencia explosiva se comunican con claridad en esta fascinante interpretación, donde Antón y Maite imitan con éxito las sonoridades y colores tonales orquestales originales mediante un toque controlado, una acentuación variada y una dinámica cuidadosamente matizada, con gran sutileza en las secciones más suaves. Debussy compuso su dúo para piano En blanco y negro en 1915, durante un período de gran auge creativo tardío. Las tres secciones de esta suite son brillantes y coloridas, sumamente efectivas y transmiten una profundidad sentimental. La gran revelación del disco es la obra inédita de Fernando Remacha El Día y la Muerte, de 1978. Una pieza que transita entre el impresionismo y el expresionismo, donde la claridad y la reflexión se ven reflejadas hasta en los más mínimos detalles.



