
El álbum Violin Sonatas presenta las primeras grabaciones mundiales de tres sonatas para violín y piano del siglo XIX español compuestas por Martín Sánchez Allú, Marcial del Adalid y Guillermo Morphy. Interpretado David Santacecilia y Alberto Urroz, el proyecto de recuperación musical cuenta con la investigación del musicólogo Miguel Ángel Ríos Muñoz y ediciones críticas del ICCMU. Esta joya destaca no solo por su impecable factura técnica, sino por desmontar el falso mito de que en la España del siglo XIX no existía una tradición de «música sabia» o de cámara, equilibrando la expresividad lírica con el rigor de la forma sonata clásica.
Y así se demuestra con un recorrido desde la elegancia y riqueza armónica de Martín Sánchez Allú a la fuerza de espíritu beethoveniano de Marcial del Adalid, cerrando con el refinamiento formal de Guillermo Morphy.
Desde el punto de vista de la interpretación, se debe destacar la compenetración entre el violín de Santacecilia y el piano de Urroz. Evitan caer en el mero exhibicionismo virtuosístico para priorizar el diálogo camerístico centroeuropeo adaptado al Romanticismo español. Ayuda también el equilibrio de planos sonoros y una reverberación natural que respeta la calidez de ambos instrumentos. Urroz y Santacecilia abordan estas obras desde la equidad intelectual, donde el piano sostiene el peso armónico y arquitectónico centroeuropeo con una pulsación firme, pero flexible, permitiendo que el violín respire y cante. Se destaca la belleza del timbre del violinista, caracterizado por una calidez expresiva y un vibrato sumamente cuidado. Al piano, Alberto Urroz merece elogios por su capacidad para desentrañar densas texturas de corte germánico (especialmente en Morphy y Adalid). Cabe subrayar su control de las dinámicas, impidiendo que la potencia del piano romántico sepulte las líneas sutiles del violín.
Marcial del Adalid (1826–1881) vivió a caballo entre Francia y su Galicia natal, lo que le permitió conectar el folclore local con las corrientes internacionales. La Sonata aquí expuesta es la pieza de mayor fuerza dramática y espíritu beethoveniano del disco. Se percibe en ella una tensión romántica muy acusada, un despliegue de energía en el piano y una escritura para el violín que exige una gran solidez interpretativa. Adalid actúa como puente entre el Romanticismo europeo de corte germánico y la sensibilidad española. Su sonata rompe de lleno con la idea de que la música de cámara española de la época era meramente "de salón" o ligera.
Guillermo Morphy (1836–1899) conocido históricamente como el Conde Morphy, fue una figura crucial de la cultura española: musicólogo, crítico, político y mentor de grandes genios como Isaac Albéniz y Pau Casals. Destaca por el refinamiento formal, la sutileza y una estructura intelectualizada. Es una obra tardo-romántica que dialoga de cerca con la tradición de compositores como Johannes Brahms, buscando una profunda cohesión entre ambos instrumentos. Su inclusión en el álbum demuestra el eslabón perdido que une el romanticismo temprano español con la eclosión del nacionalismo musical de finales de siglo.
Luis Suárez


